Errores perfectos

 

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De: zancada.cl
Por: La Femme Nishkita

 

¿Les ha pasado que por error, descuido o sin la menor intención logran obtener algo que no buscaban, pero que les encantó? A mi, no me ha pasado muy seguido, pero recuerdo tres casos emblemáticos. El primero me ocurrió hace poco. Mi novio, que es ultra hi-tech, un tanto geek y bueno para ver series? encontró por casualidad un link para descargar una película llamada ?The Notebook? (obviamente, él no sabía de qué se trataba y yo tampoco). Él imaginó rápidamente que sería una película entretenida sobre hackers, algún computador con información clasificada, qué se yo, algo por el estilo. Se tomó el tiempo de bajarla y de preparar la ocasión para verla junto a unos bocadillos y obviamente, conmigo. ¿El resultado?? primero una clara decepción cuando comenzó con una hermosa escena de pájaros volando sobre una laguna. Al tiro supimos que era romantica, jajaja. Pero luego, disfrutamos de una linda tarde juntos, abrazados, y bien metidos viendo la película. Tal vez un panorama más feliz para mi que para él, pero un error perfecto al fin y al cabo.

Otro error perfecto, lo descubrí luego de muchos años. Mi mamá es de esas personas que adora comprar cosas combinables y en ciertos periodos le daba por comprar cosas sólo en un mismo color o gama cromática. Por ejemplo, casi todas las cosas de menaje de su cocina era en tonalidades tierra, salvo una colección de loza, que era de un hermoso color azul piedra. Un día, me pregunté por qué habría elegido ese color, dado que no concordaba con su típico patrón de comportamiento. Me comentó entonces que lo compró por catálogo en el extranjero, en la época en que solía volar como azafata, y que efectivamente solicitó un juego en color café oscuro, pero que por error llegó este otro. Nunca se le ocurrió reclamar y me alegro. Ese juego hasta hoy me hace feliz.

El último error afortunado que recuerdo fue cuando me tocó diseñar un logotipo para un grupo de artistas. Luego de horas de intentar dar con la imagen perfecta, a punta de pinceles y acuarelas, una mancha que se hizo por mera casualidad en el papel por un descuido, terminó por ser el emblema ideal. Como el pincel estaba algo sucio, resultó una mezcla de colores tan interesante que no hubo lugar a la duda y a todos les gustó. Dias después pude ver el famoso logo decorando la entrada de una galería en Valparaíso, a través de un afiche de exposición. No puedo decir que la obra fue mia 100%, pero errar es humano y yo también.

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