El Centro de Información Toxicológica de la UC notó un incremento de agosto a la fecha de llamadas por consultas asociadas a la ingesta accidental de bolitas de hidrogel, conocidas como “crescencios”, principalmente por niños que las confunden con golosinas.
Su principal componente es el polímero de acrilamida, y al entrar en contacto con agua aumentan hasta 9 veces su tamaño original, absorbiendo de 80 a 140 veces su propio peso, explicó el director del CITUC, Enrique Paris. El uso adecuado de este producto, comercializado en forma de perlas, es para decoración y conservación de plantas. Sin embargo, se están vendiendo en calles y colegios a muy bajo precio (pueden llegar hasta los $300).
“Esto no es un juguete, pero llama la atención de los niños precisamente porque crecen más o menos al tamaño de una canica. Su finalidad es netamente decorativa, por lo tanto, debiera encontrarse este tipo de productos en un comercio establecido, lejano a los niños y debidamente etiquetado”, recomendó el doctor.
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consultas en los últimos 3 meses han recibido por dolores abdominales, vómitos y diarreas por la ingesta de “crescencios”. Afecta en su mayoría a niños entre 1 y 11 años.
¿Tóxicos?
Si bien los “crescencios” no son tóxicos, y probablemente si un menor ingiere una o dos de estas bolitas luego las botará en las deposiciones, “ante una eventual ingesta masiva, estos podrían ocasionar una obstrucción intestinal que si puede comprometer la salud de los más pequeños”, dijo Paris.
Paris precisa que “el principal riesgo está en que los niños pueden introducir estas bolitas de hidrogel en la nariz, el oído o simplemente las pueden aspirar. En este último caso, pueden sufrir serias complicaciones si estas crecen en el pulmón, las que pueden provocar asfixia e incluso paro cardiorrespiratorio”.
Publimetro

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