Las estimaciones son más que inquietantes: 15 de cada 100 personas que acuden a una empresa en busca de trabajo con un master o un doctorado tienen un título profesional falso, comprado a través de internet en alguna universidad “de papel” en EEUU o México.
¿De dónde salen estos datos? De la inquietud que desde fines del año pasado diversas consultoras relacionadas con la contratación de recursos humanos y selección de personal han formulado a Akredita, entidad presidida por el ex rector de la U. de Chile, Luis Riveros, que se dedica a investigar estas situaciones.
“Todavía este tema no ha alcanzado una importancia mayor, numéricamente hablando. Pero hay una alerta que debe ser encendida ahora”, indicó a Publimetro Luis Riveros.
La otrora máxima autoridad de la U. de Chile contó a este medio que dentro del estudio realizado “encontramos títulos falsos de todo tipo. Ofrecen de abogados, periodistas, pero el grueso son los masters y doctorados”, añadió.
Es un delito
Quienes obtienen este tipo de certificados, según denunció Akredita, no solo están faltando a la verdad, sino que pueden incurrir en graves delitos como el ejercicio ilegal de la profesional y la falsificación de instrumento público.
Los chilenos que los adquieren tienen un verdadero mercado para estos falsos títulos y grados académicos a sólo un click de distancia.
Existen decenas de páginas web que promueven la obtención rápida de títulos, doctorados y licenciaturas.
A juicio de Akredita, el “oferton” de tener un grado en alguna universidad del Hemisferio Norte sin moverse del escritorio se contextualiza frente a elevado grupo de personas que tiene su educación superior inconclusa y que hoy ejerce en el mercado.
Publicidad engañosa
En su publicidad, las entidades que realizan este tipo de programas indican estar acreditadas por agencias norteamericanas, que generalmente son entidades que no existen o las cuales no integran las listas oficiales de agentes acreditadores de la calidad educativa.
En la mayoría de los casos la forma en como se presenta la información es simplemente tendenciosa, y apunta a que las personas piensen que con ese doctorado obtenido al pagar unos cuantos dólares estará listo para inscribir su grado académico en el país en donde reside.
Mayor verosimilitud entrega el hecho de que las propias páginas de estos fabricantes de títulos presentan programas de asignaturas falsos.
Ojo los privados
La empresa privada es la más afectada, puesto que no siempre tiene el acceso a la información sobre cómo detectar efectivamente la validez y procedencia de un “doctor en” o un titulado.
Para detectarlos, hay que tener mucho ojo con sus nombres, que suelen ser parecidos a universidades de prestigio. También con el “cargo fijo” que cobran por el “cartón”, ya que las instituciones educacionales reales cobran por semestre.
Finalmente, llaman a los incautos o pillos con frases como “usted puede obtener un título universitario, …basado en su experiencia de vida”, “Sin estudiar y sin exámenes”.
A Figueroa

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